El pasado, las vivencias, alegrías o decepciones invariablemente se vuelven motores que guían la creatividad hacia lugares en los que podrá cobrar formas perturbadoras e intensas.
La obra de Hans refleja en sus trazos -completamente digitales-, los sucesos de una vida emocionalmente fragmentada. Desarrolla gráficos impactantes que, aún con sus características inmediatamente visibles, en el fondo mantienen la personalidad única de sus modelos, llenando de sensaciones encontradas a quien las mira. Obras que parten de una admiración por la sensualidad femenina y del desamor y la decepción que le han provocado, y muy influenciadas por el trabajo del griego Alexandros Maslatzides.





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