13 ago. 2010

Tú no eres nadie para decir que no me quieres

Diablo guardian
“¿Qué hacen los astros para evitar la colisión? Lo mismo que él: aferrarse a la inercia que los lleva a la catástrofe…” Es el mundo de Pig, el joven huérfano, hijo de abuela, poeta autocensurado y publicista por necesidad. Es el mundo de Rosalba. La adolescente inconforme en su medio y que buscará a toda costa salir de él antes de ser ahogada en un grito que jamás ha podido sacar.

La novela comienza narrando un funeral en el que uno de los protagonistas es expectador. Desde lejos, en la penumbra, cobijado por la soledad del panteón, observa el sepelio que, como el autor dice "es el fin de la primera persona. Una ocasión pomposa donde unos cuantos ellos despiden a otro yo de su nosotros, a la vez que lo envían a otro ellos, mas hondo e insondable."

Rosalba Rosas Valdivia nunca ha encajado. Es la hija de una familia clasemediera con pretenciones de gente acomodada. Sus papás hablan inglés para parecer gringos, se tiñen (incluyendo a sus hijos) para ser rubios, reciben ropa usada de sus familiares y reciclan los regalos de navidad para no gastar un peso (y seguir engordando sus ahorros) y viajan en crucero cada año aunque tengan que prohibir el agua caliente en casa para evitar gastar en gas. El padre es impotente y la madre es dominante. Y ambos son ladrones que estafan a la gente organizando colectas para la Cruz Roja que jamás llegarán íntegras a ella.

Ella está contando su vida a un personaje que poco a poco se va dibujando. Recurre al humor la mayor parte del tiempo y va describiendo cómo la misma vida la llevó hasta donde está ahora. “Mis tíos, cuando hablaban de putas, decían: Las tramposas. Entonces yo de niña siempre que hacía trampas pensaba: ¡Dios mío, qué puta soy!, y me iba a confesar. Claro que al padre no le decía: Me acuso de ser puta, porque además puta era una grosería. Pero sí me acusaba de ser tramposa. Y lloraba muchísimo, porque me imaginaba al sacerdote pensando Tan Chiquita y tan putita.”

En venganza a la tacañez de sus padres, Rosalba acostumbraba bañar a sus hermanos más pequeños con agua caliente sin que sus los primeros lo supieran. Cuando ellos se enteran, Rosalba queda marcada. Su papel se rebaja al de la sirvienta de la familia. Humillada, pagando una deuda eterna con el trabajo de sus manos y bajo el estigma de la loca de la familia destinada al manicomio, la joven decidirá qué prefiere ser: sirvienta o puta. Opta por lo Segundo.

Tiene quince años cuando roba todo el dinero de sus padres, toma un avión y cruza la frontera para llegar a Nueva York, y hacer con el dinero lo que sus padres jamás hicieron: gastarlo. Grandes hoteles, ropa de Saks, restaurantes caros y una incipiente carrera de prostituta nivel ejecutivo que irá llevando su vida hasta el punto de querer arrojar los dados y cerrar los ojos, casi con ganas de que a todo se lo lleve el Diablo.

Ganando con mañas el dinero necesario para vivir cómo lo hacía antes de dilapidar el dinero de sus padres, Rosalba conoce todas las historias de un Nueva York corrompido por el lujo y la opulencia. Por los hombres y su lujuria, y sus ganas de poder. Así conocerá a Nefastófeles, que llegará a su vida como un rayo que quemará todo: su memoria, sus ambiciones, el encanto de estrenar un reloj Bulgari, y la alegría de saber que un par de senos pueden hacerla del mundo su dueña.

“La intensidad de una passion se mide por la soledad que la precede”

Será de regreso en México, cuando conozca a Pig. Un amorío sin importancia que irá ganando espacio en su vida, y que va convirtiéndose poco a poco en ese guardián que la protegerá del miedo, de la angustia de saberse sola y acorralada. En el amor. “Pero ¿cuándo el amor es propiamente amor? ¿Puede uno amar a quien le acompañó por una hora? ¿Por dos horas, dos meses, dos años, dos minutos? ¿Se ama a quien se conoce, justamente por eso, o es quizás al revés: conocemos para mejor desconocer, y así poder amar sin el estorbo de la realidad? ¿No es cierto que quienes más se aman son a veces quienes menos se conocen?...”

El amor. El torbellino en una palabra que Pig es incapaz de pronunciar y que Rosalba destesta aceptar. “El inglés necesita de un verbo fatalista para emplear la expression enamorarse: to fall. Osea que el enamorado no exactamente asciende a un estado superior, sino al contrario: cae. Tropieza, se distrae, es entrampado…”

Publicada Xavier Velasco en el 2003, Diablo Guardián es una novela que combina magistralmente el humor con la tristeza. Con un lenguaje fluido que se intensifica conforme la historia avanza, desarrolla una de las mejores historias que he leído en mucho tiempo…

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